SAN JOSE DE OCOA.- Nada más parecido a Guacanagarix que los actuales funcionarios políticos Ocoeños, actúan como aprendices de aquella legendaria figura. Guacanagarix era el jefe de Marién, uno de los cacicazgos de la isla a la llegada de los españoles en 1492.
Se sabe que mientras los demás caciques en desiguales y cruentos combates diezmaron a los españoles, Guacanagarix en una rara suerte de alianza y evidente complicidad con los extranjeros, se negó a enfrentarlos y fue su colaborador.
Haciendo un símil con éste personaje, podemos decir que los funcionarios de Ocoa, salvo algunas exepciones son y actúan en complicidad con las malas actuaciones de la mayoría de los políticos del patio.
Salvo raras excepciones, como la del Gobernador Felix Estrella, a ningún otro les molesta, o no lo quieren demostrar, la dejadez del resto de sus "colegas". Avergüenza ver que el Presidente Danilo Medina en un gesto de valentía, se esfuerza porque todo marche bien y se ha dedicado a compartir directamente con el pueblo, visitando cada domingo a las personas que no pueden ir a visitarlo a él, realiza encuentro con las comunidades donde les escucha y pone en sus oídos las quejas y necesidades de cada uno de ellos.
Sin embargo, en nuestra provincia, la gran mayoría de los funcionarios, no aportan soluciones y ni siquiera se dejan ver de la gente llana, la gente del pueblo, la que permitió que estuvieran hoy ocupando esos puestos gerenciales.
Se puede ver con una claridad que impresiona que solo algunas oficinas gubernamentales están trabajando diariamente, donde se tienen tantas dependencias que parecieran inoperantes, aún cuando hay tantas cosas que se necesitan hacer por el desarrollo de nuestro San José de Ocoa. Es bien sabido que éstos no gestionan nada y solo esperan que les llegue todo a sus oficinas, pensando quizás, que haciendo este flaco servicio pudieran empañar la gran labor de otros.
Es obvio que esos gerentes políticos actúan como teatristas y bufones vendepatria que no harán lo que decidió Guacanagarix, su modelo: avergonzado se fue a las montañas donde finalmente murió. No merece que además lo utilicen para construir una supuesta maldición nacional que justifique lo que, aquí y ahora, no pasa de ser pura mezquindad.
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