Los menores que son usados por los adultos cuando no tienen dinero para consumir drogas, conforme a lo explicado por Castro Castillo, roban objetos como celulares, prendas, dinero y hasta asesinan a personas para saciar las necesidades de otros que son los responsables directos de esas acciones realizadas por ellos.
Cree que el uso de esta comunidad vulnerable en acciones reñidas con la ley, no solo es de preocupación, sino que, entiende que el aumento de niños, niñas y adolescentes con edades que oscilan entre 8 y 13 años, los cuales se ven envueltos en esta situación y que ya se son adictos a diversos tipos de drogas, es un problema para reducir la criminalidad, la delincuencia e inseguridad en el país.
“Es por ello que ustedes ven que cada día aumenta el número de niños, niñas y adolescentes arrestados en el país, acusados de diferentes delitos, incluyendo asesinatos de personas para robarles, utilizando armas de fuego y eso constituye una grave amenaza a la paz, la tranquilidad y el sosiego porque se trata de personas (menores), que muchas veces hasta nos obliga a desistir de su arresto”, dijo el mayor general Manuel Castro Castillo.
Sus consideraciones las expuso al participar en un encuentro en el sector Quijá Quieta, organizado por la Regional Oeste de la Policía, comandada por el general Nelson Peguero Paredes, con representantes de una veintena de juntas de vecinos, clubes deportivos y culturales, sociales y de amas de casa.

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