martes, 22 de octubre de 2013

Ocoa Necesita Otro Cine Rhand

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Escrito por Francisco Casado   
Martes, 22 de Octubre de 2013 09:59

Por Frank Casado
SAN JOSE DE OCOA.- El cine es más que ir a ver una película, es una experiencia social que no puede vivirse en casa, sobre todo cuando se trata de compartir con amigos, familiares o en pareja. El cine aparece en República Dominicana en agosto de 1900 en la ciudad de Puerto Plata. El teatro de Curiel de esta ciudad fue testigo del cinematógrafo de los hermanos Lumiére, en esa fecha. La persona a cargo de las primeras exposiciones de esos trabajos en toda el área, fue el industrial Francesco Grecco que, para eso, cruzó el Caribe mostrando esta atractiva invención.
El Cine Rhand, único cine que existió en el pueblo de Ocoa, cuyo administrador a la sazón lo era Jorge Conrado Isa, El Triky (primo del Dr. Jorge Subero Isa, quien fuera presidente de la Suprema Corte de Justicia) y el operador de los proyectores lo era Carlos Sánchez, el popular Chen, quien luego funge como Encargado de Promoción de una empresa licorera en Ocoa.
Este Cine como se le llamaba, me trae a la memoria los concursos de levanta la tapa y gana que patrocinaba el Ron Bermúdez, que lograbas obtener los boletos con el cambio de los casquetes de los envases o botellas, recordamos a Milito y Mingo anunciando los boletos ganadores, este lugar servía de entretenimiento para una gran población que noches tras noches se trasladaban de los más cercanos municipios o campos como les decíamos para ese entonces, cuyo medio de transporte era a pies o en bicicletas, recordamos esa gran cantidad de bicicletas que se ponían una sobre otras recostadas a la entrada del cine y nunca se perdía una de éstas.
Para esa época teníamos películas que nos atraían con mucha pasión sobre todo las alegóricas al viejo Oeste de los Estados Unidos unas Vaqueradas, El Fantasma, lucha libre del cine mexicano, Cantinflas. Para nosotros este lugar tenía un significado muy especial, ya que cada Domingo tenía que bañarme temprano y coger a vender mani tostado en la entrada para hacer los primeros 10 centavos que era el pago por la entrada al matinée. Esos matinée Domingo tras Domingo tenían la particularidad que daban por series, lo que te obligaba a tener que regresar el siguiente Domingo para continuar con la secuencia. Había que ver la forma salvaje para lograr conseguir una taquilla, salvo que no tuvieras un centavo o dos para que se los diera a uno de esos buscones que se encargaban de esos menesteres. El peor de los casos para obtener taquillas, fue con la película: "La niña de la mochila azul".
El Cine tenía unos grandes ventiladores en la parte de abajo donde estaba ubicado la pantalla o telón.
Entre los asiduos visitantes a este cine, todos recuerdan a un personaje por su manera peculiar de presenciar las películas: Falín el de la Panadería.
Todos queríamos sentarnos en las butacas vecinas a la que ocupaba Falín, por lo que comprábamos las taquillas antes de que él llegara, le seguíamos cuando entraba y nos sentábamos a su lado. Esto así porque Falín no reprimía sus emociones y voceaba, de alegría unas veces y otras de pura rabia.
Estos recuerdos me llevan a solicitar que se cree un proyecto en nuestra Provincia que incluya una sala de cine. Un Centro cultural que abarque diversas expresiones culturales para el sano esparcimiento de nuestros compueblanos...

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