lunes, 18 de noviembre de 2013

Los invernaderos transforman vidas y familias de San José de Ocoa

San José de Ocoa. En los últimos años, República Dominicana ha generado una vasta experiencia en producción de invernaderos. Actualmente posee más de 2 millones de metros cuadrados cultivados bajo esta modalidad.
En Rancho Arriba, municipio de San José de Ocoa, capital del ecoturismo y una de las regiones más productivas del sur del país, la agricultura bajo ambiente controlado ha transformado la vida de cientos de familias, convirtiéndose en la principal fuente generadora de empleo, con un crecimiento anual de un 20%, desde que inicio el desarrollo de la industria en el 2004.
Para conocer un poco más del tema, BávaroNews entrevistó a Héctor Radhamés González, presidente de Invernaderos Verdes y miembro directivo de la Asociación de Productores de Invernaderos de San José de Ocoa.
González, junto a sus hermanos, recientemente recibió un reconocimiento de manos del presidente Danilo Medina por su trayectoria, capacidad de innovación y el uso de nuevas tecnologías y prácticas sostenibles.
La familia González también se ha destacado por su producción continua durante todo el año y la búsqueda constante de nuevas variedades. Actualmente cuentan con unos 170,000M2, dedicados a la siembra de pimiento morrones, pepinos persa, tomates y otras especialidades, todo con fines de exportación.
Beneficios y rentabilidad de la inversión
Héctor Radhamés González.González afirma que el éxito de la industria ha sido tal, que personas que no eran productoras han decidido realizar inversiones en el área y entre algunos de los beneficio citó una mayor la calidad en el producto final, mayores niveles de inocuidad (menos residuos de pesticidas), y una producción más elevada y constante en el tiempo, requisito indispensable para la exportación.
“El mercado internacional exige calidad, un producto bien presentada y una larga vida de anaquel, eso se logra bajo buen clima y una buena fertilización”.
Dijo que la inversión por metro cuadrado oscila entre 25 y 27 dólares, y si el clima es apropiado se recupera en un promedio de cuatro años. En Rancho Arriba la temperatura promedio anual es de 21 grados Celsius.
Como funciona
En Invernaderos Verdes, una de las empresas con el sistema más moderno de producción del país, todo inicia en una computadora diseñada con un software para uso agrícola. A través de ésta, el fertiriego (agua de riego con el fertilizante) llega a la plantación en la proporción y tiempo adecuado.
Además, envía una señal a través de transfer que pone en funcionamiento, los inyectores, los mezcladores de aire y la energía, manejando hasta 60 válvulas con 60 programas diferentes.
El tamaño de las naves va desde 300 hasta 4 mil 800 metros cuadrados, en su mayoría construidas en estructura de hierro forrada de tela aislante. Estas emplean un obrero por cada700 metros cuadrados de techo.
Los trabajadores deben cumplir con estrictas normas de higiene, como lavar sus manos cada vez que entran a la plantación para evitar la contaminación cruzada de virus.
Ya adentro, las hileras de arbustos son sostenidas por hilos tutores que guían el crecimiento hacia una dirección determinada. Las técnicas más usadas son, el tutorado holandés y el español.
Los arbustos son plantados en sustrato y el fertiriego llega a estos a través de pequeñas mangueras. Los productos químicos utilizados para esos fines deben estar regulados y los invernaderos deben contar la certificación Premium Slap, un conjunto de normas a implementar en la finca y en el manejo del cultivo.
Piden ayuda al gobierno
Recientemente los principales productores agrícolas de San José de Ocoa solicitaron al Gobierno disponer de los recursos para la terminación de la carretera Nizao-Rancho Arriba- Piedra Blanca, a fin de asegurar la salida hacia los mercados locales e internacionales de la diversidad de rubros y vegetales que cosecha esa provincia.
En ese sentido, González afirmó que si bien Rancho Arriba tiene unos 600 mil metros cuadrados de invernaderos, del millón 100 mil que existen en la provincia en términos globales, el grueso de la producción extraída de ellos no se empaca allí.
“Como no hay acceso y transporte confiable, los comercializadores grandes se llevan la producción en camiones pequeños para empacarla en Santo Domingo”, aseveró.
Otras trabas son las barraras fitosanitarias y la falta de un laboratorio para los análisis de trazabilidad, lo que obliga a los productores a perder enormes cantidades de tiempo y dinero al tener que enviar el producto a Estados Unidos o Puerto Rico para tales fines.ESCRITO POR SCARLET HERNÁNDEZ
Empleado de invernadero guiando el crecimiento de las plantas.

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