| Escrito por Francisco Casado |
| Viernes, 06 de Diciembre de 2013 09:19 |
SAN JOSE DE OCOA.- Ayer en la cárcel sin teléfono ni internet me sentí un bárbaro....preocupado por esos lujos y esos hombres que compartían espacio y tiempo solo pensando como comerían hoy si nadie les traería comida de fuera.
Uno de ellos que en principio fue ordenado golpearme confesó entender que él era lo que era, pues posiblemente no tenía mucha oportunidad de ser otra cosa...y me sorpendí de ver tanta claridad en su pensar y actuar; aprendí cosas, por ejemplo: si entras a la cárcel no puedes ir a tomar un lugar y sentarte como si eso fuera tuyo, la norma es que quien llega de ultimo debe esperar a que se le indique cual es el lugar que le toca, posiblemente cerca del mal olor de la letrina, a mí se me ocurrió tomar una área cerca de la puerta y el jefe me reto a pelear, le salí con mi sermón no violento y un conocido le dijo que pare el mambo allí mismo pues se trata de un doctor, en fin el hombre me soltó en banda. Después de haberse programado para mí.
Otro se preocupo tanto por conseguir servilletas para detener la sangre de mis heridas y yo preocupado pues esas servilletas posiblemente estarían más contaminadas que la misma agua del piso.....finalmente hubo uno que me atendió muy bien. Quería ser mi guía turístico de la cárcel. Su objetivo: "que sabiendo mi liberación no tardaría mucho, me expresó: "cuando salga Doctor no se olvide de nosotros y mándeme unos yaniqueques", cosa que me confesó sin pena ni gloria......y quizás lo que más me impacto en la cárcel se trata de compartir todo; agua, comida, cigarrillo etc. son violentos y explosivos pero muy solidarios.
Gracias a los de seguridad del presidente por la oportunidad para vivir esta experiencia.
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viernes, 6 de diciembre de 2013
Confesiones del Dr. Wazar en la cárcel, mientras se inauguraba la carretera.
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