Me sorprendió la forma en que este hecho sangriento, ha sacado lo peor de las personas que no tienen conciencia de la diversidad, tolerancia y aceptación de las personas en sus decisiones personales y en sus orientaciones íntimas.
Me lastimó que gente “consiente”, “progresista” y “clara” en el aspecto social e ideológico se deslizaran por la pendiente morbosa de la homofobia más vergonzante. Las redes sociales (sobre todo Facebook y Twitter) quedan ahí con los comentarios que debían avergonzar a sus autores.
El crimen es el crimen. La violencia es la violencia. Si usted rechaza la homosexualidad, se le ruega que no se meta a eso. Sea heterosexual como hasta ahora, pero dejemos la doble moral y los discursos de postalitas.

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