jueves, 12 de septiembre de 2013

Educación Sexual en frío



Hay temas que, por su naturaleza, no deberían ser tratados en caliente, al calor de una controversia particular.
Hace unos días la atención nacional estuvo centrada calurosamente en el recurso de amparo interpuesto por la Iglesia Católica ante una campaña publicitaria de Profamilia, los temas planteados en ese recurso deben ser objeto de un sano debate, en frío, por toda la sociedad dominicana.
El tema no es estar, a rajatablas, con la Iglesia o con Profamilia, es un poco más que eso.
Es respondernos como sociedad a preguntas medulares:
¿El énfasis de la campaña debió estar, desde el principio, en el uso del preservativo?
¿La presencia de menores en los spots, no contraviene principios fundamentales de los derechos de estos?
¿Por qué no se debe revelar la identidad de un menor víctima de abuso sexual, pero si se puede ponerlos como actores de campañas orientadas a la sexualidad?
¿El uso del preservativo garantiza, real y efectivamente, una disminución en la epidemia nacional de embarazos de adolescentes?
La campaña, ¿Reconoce un problema ante el cual no hay lucha posible o estimula el inicio temprano de la sexualidad?
¿Qué esfuerzos realiza Profamilia, para promover la educación sexual que retrase el inicio de las relaciones sexuales?
Como se puede observar responder estas y otras interrogantes, es el tema medular que debe plantearse la sociedad dominicana, en frío, sin descalificar al Cardenal que defiende principios invariables de la Iglesia Católica, ni a Profamilia que defiende una visión sobre cómo abordar el problema.
Lo que nos remite irremediablemente a una pregunta final.
¿Seremos capaces, los dominicanos, de abordar con serenidad, en frío, un tema con tantas aristas y que afecta tanto a nuestra sociedad?
He ahí, la cuestión.

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